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Escrito por sapporo
Los hechos: Se despliega una pancarta con una porción geográfica de España que comprende aquellos territorios en los que, según algunos, se habla la misma lengua denominada catalán. Un animador lee un discurso ensalzador de la unidad de la lengua y los pueblos que comprenden el territorio antes mencionado. Remata su alocución con el grito independentista ¡Vixca els paisos catalans lliures! -Fin-
...Utilizar un evento deportivo de tanta trascendencia para realizar proclamas políticas es algo propio de dictaduras bananeras, comunistas y también fascistas.
Si a esto añadimos el escaso predicamento que tiene la idea de "uns paisos catalans lliures" tanto en la Comunidad Valenciana como en las Islas Baleares, encontrarás lógico que la gente... que tanto desprecia su sentimiento ]...se haya sentido molesta y contrariada...
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Formo parte de un grupo de exalumnos de los escolapios en Cataluña, que nos reunimos de vez en cuando y que últimamente nos hallábamos entusiasmados discutiendo sobre la decisión final del Parlament: el acuerdo en el tema del Estatut.
Desde hace unos días se ha producido un silencio total en el flujo de intercambio de e-mails. Pero hoy alguien ha roto así el silencio:
“Se diría que después de tantos días de ruido de nuestro apasionado intercambio cibernético hemos entrado en fase de meditación.
Tal vez ocurre que el esfuerzo que hemos tenido que realizar para comprender los acontecimientos de la política del país nos haya transportado al ámbito de la perplejidad.
Dentro de la más antigua tradición del budismo zen, el maestro, que reunía a su alrededor a una serie de sinceros discípulos buscadores del conocimiento, debía ser hallado y escogido entre todos los miembros de la comunidad con el fin de que la ponerse de manifiesto su superioridad, fuera reconocido como maestro.
Mientras, la búsqueda de la transmisión del conocimiento, aquel saber esencial que conduce a la liberación, era estudiado con dedicación constante por parte de cada aspirante, centrando la atención de su mente en descubrir el sentido que se esconde tras el
koan propuesto por el maestro de turno.
Y dice uno de aquellos buenos maestros que un cierto estado de perplejidad se sucede ante la imposibilidad de romper el sentido que se esconde tras el
koan. Y que algunas veces esta misma perplejidad es la que desencadena el instante de lucidez que permite captar el sentido.”