Barbarie y Brutalidad en el Corán V
Barbarie y Brutalidad en el Corán V
En esta entrega del Corán, continuaremos en la “pacifica” Sura 8. Dentro de ella, hay un buen código de conducta titulado, los creyentes en la guerra, es fácil adivinar leyendo estas aleyas, el porque de la rapidísima e imparable expansión musulmana. Así se explica mejor la caída de Persia y del Imperio Romano. Pero no solo la Sura 8 arenga a los musulmanes a luchar. Esto es así en muchísimas más Suras.
8 – 45 ¡Creyentes! Cuando encontréis una tropa, ¡manteneos firmes y recordad mucho a Dios! ¡Quizás, así, consigáis la victoria!
8 – 46 ¡Y obedeced a Dios y a Su enviado! ¡No discutáis! Si no, os desanimaréis, y se enfriará vuestro ardor. ¡Tened paciencia que Dios está con los pacientes!
8 – 59 ¡Qué no crean los infieles que van a escapar! ¡No podrán!
8 – 60 ¡Preparad contra ellos toda la fuerza, toda la caballería que podáis para amedrentar a los enemigos de Dios y vuestro y a otros fuera de ellos, que no conocéis pero que Dios conoce! Cualquier cosa que gastéis por la causa de Dios os será devuelta, si que seáis tratados injustamente.
Más barbaridades dignas de ser expuestas, el fanatismo por encima de todo, hay que rechazar hasta a la propia familia si no es “creyente”.
9 – 5 Cuando hayan transcurrido los meses sagrados, matad a los asociadores (paganos, que asocian algo a Dios) dondequiera que les encontréis. ¡Capturadles! ¡Sitiadles! ¡Tendedles emboscadas en todas partes! Pero si se arrepienten, hacen la azalá y dan el azaque, entonces ¡dejadles en paz! Dios es indulgente, misericordioso.
9 – 23 ¡Creyentes! ¡No toméis como amigos a vuestros padres y a vuestros hermanos si prefieren la incredulidad a la fe. Quienes de vosotros les consideran amigos, ésos son los impíos.
9 – 24 Di: “Si preferís vuestros padres, vuestros hijos varones, vuestros hermanos, vuestras esposas, vuestra tribu, la hacienda que habéis adquirido, un negocio por cuyo resultado teméis y casas que os placen, a Dios y Su Enviado y a la lucha por Su causa, esperad a que venga Dios con Su orden…” Dios no dirige al pueblo perverso.
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